Meditaciones de Madrugada

Meditaciones de Madrugada
“MEDITACIONES DE MADRUGADA” El viajar por América Latina nos enseña que tenemos iguales problemas económicos, que vivimos influenciados por la religión católica, y que soñamos... Racialmente, en cada país ha habido una población indígena, que con la llegada de españoles se convirtió en mestiza, a todo ello se fue incrementado los europeos que llegaron a estas tierras huyendo de las tiranías, la hambruna, las pestes, y otras plagas socioeconómicas y religiosas. La situación económica se agrava al mantenerse reglas de privilegio que favorecen a los blanquitos y priva a los mestizos, sin duda el problema racial no es ajeno a ninguno de nuestros países, es una herencia traída por los españoles desde el viejo continente, hay castas que mantienen costumbres arraigadas, dejando en extrema pobreza a quienes son descendientes directos de los antiguos y naturales pobladores de estas tierras. La economía se ha globalizado, y capitales extranjeros juegan en la Bolsa de Valores, indistintamente de quien explota, quien vende, quien arriesga, o quien dilapida la riqueza nacional. Haz click en la imagen y adquiere mis escritos. Gracias https://www.amazon.es/Meditaciones-Madrugada-Enrique-Bustamante/dp/1304234142/ref=sr_1_9?s=books&ie=UTF8&qid=1457795354&sr=1-9&keywords=enrique+bustamante

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lunes, 30 de junio de 2008

QUERIDA FATIMA


QUERIDA FATIMA




Querida Fátima...el amor es la mejor fuerza.

Manten la fuerza de la montaña
està allì, forma parte del paisaje, nadie la derriba.

Corre con gracia como el rìo
es incoloro pero nos da vida.

Respóndele al océano con la persistencia de la roca
inicia con tus alas el vuelo alegre
y sonríe que todo es pasajero.

Pronto estarás en casa con mamá, papá y tus hermanas
la luz penetrará por sus cristales
la madera despedirá el aroma que con ansia necesitas.

Los ángeles como tú juegan
tus manos tibias abrigan la esperanza
tu sonrisa alegra los claustros oscuros de nuestra conciencia
tus gritos expresan un lenguaje que ahora comprendemos
tu cuerpo se mueve diferente pero se mueve
tus caricias abren puertas y ventanas
crean un mundo diferente
de amor, de fe, de vida sana.


enrique bustamante
Lima, 14 de octubre e 2004

TU AUSENCIA



Cuando tú no estás
el mundo es vacío
mis ojos se orientan al abismo
mientras te pierdes en la noche
…………………………………
mares profundos al otro lado
que un día has de conocer.

Tu ausencia, es la ausencia de tu voz
el silencio de mi voz
la tristeza burilada
el eco de las emociones marchitas
lo indescifrable de tus cabellos
cayendo sobre el azul de tus ojos.

Azul
como el cielo que esta tarde te abriga.
porque cuando tú no estás
de qué me vale el tiempo
si los minutos son siglos
y los recuerdos son muchos.

Es tu ausencia
es tu voz
es el eco, tu figura
mi silencio
mi dolor.

Enrique Bustamante
( Lima, 5.julio.’84)

EL SAUCE LLORON


EL SAUCE LLORON




Llora el sauce a la rivera del río
de un llanto posesionado, perdido
niña que esta mañana
se quedó en la ribera y creó el río.

Las hojas caen
viento femenino las eleva
huracanado soplo, musical sonido
donde la ventana ya no existe
cuando tu silueta azul
escapó con la sombra mía.

Desierto sin río
lágrima sin llanto
silueta
ventana
donde el tiempo se ha detenido.

LA ESPERA DESESPERA



Cuando vuelvas los ojos a la tarde
en ese camino de las angustias cotidianas
cuando me pides un abrazo
para calmar tu sed interrogada
dándote cuenta que alguien puede al fin
escucharte…

Cuando vuelvas tu mirada hacia mi puerta
y tu aliento cambie a hiel
estaré siempre aquí
para ser tu camino, darte el abrazo, escucharte
enseñándote a sonreír cada noche
dándote un soplo de mi amor incandescente.

Así mañana
puedes continuar la vida
contentar esa dosis de amor de tu prometido
corregir los errores del pasado
pronunciar el nombre de tu niño sin temor
mientras el sol te enseña a sonreír de otra manera….
mientras yo…
voy muriendo en ti
placenteramente cada día….


Enrique Bustamante
Lima 31 de mayo de 2008

viernes, 27 de junio de 2008

SUEÑOS




Intercedieron por ellos
mientras la sociedad los rechazó
el marisma aéreo de sus sueños
los saturó hasta el cansancio.

Su sed se hizo gigante
sus brazos juntos proclamaron la paz
con la rapiña de las gentes
gritándoles el silencio de sus miradas
helenísticos, romanescos,
arabescos
que ellos no comprendieron al fin.

Maniobraron,
la carroña de los años
transportó a la incomprensión de los muchos
a la indiferencia de los otros.

Los trabajadores estaban allí
en el cotidiano refrigerio de la miseria
bebiendo de sus jarros
el kilómetro amargo de su justicia
que ya no llegó.

Enrique Bustamante
( Lima, 10.Febrero.’77)

UNA MAÑANA TE VERE LLEGAR



Una mañana te veré llegar
cubierta de tu abrigo azul, guantes blancos y sombrero gris
mis manos que se deslizan diariamente sobre el teclado
podrán explorar tu cuerpo en cada rincón para encontrar el zaguán
donde los recuerdos son gratos y el futuro incierto.

Taparé tu boca con mis manos caprichosa situación
donde el juego de seducir se perdió en aquella pared de la universidad
y retomamos en el jardín de una tarde parisina en los Elíseos
para entonces la niña adolescente se convirtió en mujer
la mirada cercana inició su periplo hacia el horizonte celestial
para llegar a las estrellas que hacen inalcanzable a los famosos
olvidando que pueden caer al suelo y tornarse humanos
castigo cotidiano a la soberbia, la vanidad, la mentira y la carencia de valores.

Tal vez allí
podamos congraciarnos y volver amar lo que olvidamos
o quedó corriendo en la ladera del río
cristalina situación que provoca
invita a apagar la sed del amor
que con los siglos no hemos contentado.

Enrique Bustamante
18 de marzo del 2006- Lima

jueves, 26 de junio de 2008

A MI PADRE


Su memoria està allì
donde los claveles rojos florecen
guardianes permanentes
de su gracia criolla, fiestera, jaranera.

Su memoria està allì
donde la palabra se ha hecho muda
el gesto desapareció
y un aroma de colonia da vueltas
difundiendo a los puntos cardinales
su amor, su lucha, su gracia, su eterno recuerdo.

Su memoria está allí
el corazón partío...


enrique bustamante
Lima, 17 de junio del 2005

TRISTEZA





Guardo una tristeza
tal vez el karma inconcluso de una vida pasada
el pecado oculto del monje Savonarola
el secreto guardado de Juana de Arco...

Ausencia de luz diluvio universal
cuarenta dìas y cuarenta noches de juerga
pirámides que ocultan la riqueza que el pueblo no tuvo
monarca de un reino de la procacidad
torturador del amor de un momento pasado
kamikaze ingresando a casa de sus propios padres
joven manos de tijera para cortar las hostias consagradas
monolito inca para aplastar la mano de Atahualpa...

Guardo una honda tristeza en mi columna vertebral
geografía mutilada de mi paìs de origen
làgrimas de Magdalena sobre el cojìn de terciopelo
resurrección de Làzaro en el quirófano del cirujano plástico
danza de Salomè en las llamas del infierno
las ampollas de Dante en el Ponte Vecchio...

Guardo una profunda tristeza en mis pies
ruta a Tierra Santa rescatando los Santos Lugares
primer beso de Judas en mi fiesta de cumpleaños
Che Guevara muerto y con vida
lavatorio de pies en el Jueves Santo
purificación de chamàn en las Huaringas norteñas
camino de tierra para llegar a Antioquia
ingratitud del amigo, el hermano, el vecino...

Me queda el silencio, el color, las aves, el árbol
las violetas, el rìo, la roca fría, el metal brillante
el lobo marino, el trazo de un niño
el cuento de Aladino, la alfombra màgica, la audacia de Romeo
el paseo descalzo en el desierto de Paracas
el ùltimo beso de mamà
el gigante Amazonas, la piragua de Jorge Laguna
el sonido, el aroma del domingo
el celular del vecino, el matrimonio de Ivo
la bajada de Sacrè Coeur, las compras en Tatì o Gamarra
la oración comunitaria de la misa parroquial
el jazz, el saxo, la antara, el arpa, el cajón peruano
mis cabellos canos, mis arrugas de adulto mayor
la sonrisa de la Gioconda, las meninas de Velàsquez
el pisco, el sauce lloròn, mi hermana Aurora
el talento de mi mano derecha
la catedral de Cajamarca, las molas de los kuna
las frutas, las hojas, la escritura, el salvaje encanto de la burquesìa
las fotos de papà y mamà, la biblioteca de mi hermano Lucho
la preocupación de Oscar, el recuerdo de Mari Blanca
la tersura del libro nuevo, el golpe en el teclado
las apariciones en Fátima, la vergüenza ajena
tu amor y el mìo, muro de Berlín desaparecido
mi risa, tu alegrìa, tus pies cuidados, mis marcos nuevos
la postal que llega, el aviòn que se va
el café pasado, el diccionario amigo
el pan fresco, mi almohada de plumas
el pavo de navidad, el capricho de Matìas
la ilusión de los sueños, la fantasìa del aplauso
la romántica Marìa Bethania
las fotos de Martino...el sol
la vida, la vida, pero la vida.....



enrique bustamante
10 de octubre del 2004
Lima

viernes, 13 de junio de 2008

" PADRE TAMBIÉN, HAY UNO SÓLO "

Hay los que se preparan para traer al mundo en condiciones de las mejores. Planifican su edad, su actividad profesional o laboral, sus ingresos económicos, la madurez de su personalidad, el círculo emergente para esa nueva vida.

Hay los que buscan otro tipo de oportunidades, sin importar a cuántos y cuánto hieren, se aferran al dinero, sacan ventaja de otros…y hacen frente a sus hijos, sin escrúpulos, construyen o destruyen paulatinamente el futuro incierto de las generaciones venideras.

Lidiar día a día, dentro de un perfil que marca la historia de sus retoños es la misión principal de los padres sabios, los tontos, los criollos, los diplomáticos, los conservadores, los superados….Aún no están en condición de entender que para ser padre, hay el valor de la responsabilidad previa, el honor de su estirpe, la puntualidad en la entrega, la seriedad en sus actos, pero sobre todo el amor para construir los lazos afectivos tan importante en la vida de cualquier ser viviente, en particular del hombre como ser inteligente.

En América Latina, ser padre se convierte en un fenómeno cuando aún no terminamos de aprender a ser hijos. Es una cadena que parece que en muchas familias la tradición impone.

Hay, quienes defienden la teoría muy cristiana de “Papá también, hay uno sólo”, para darnos a entender que su papel es tan importante en el hogar como el de la madre. Que su presencia en el nido salvaguarda cualquier ataque enemigo…y que por sobre todo…su corazón envuelve con ternura la responsable actuación que asumió con valentía…con hombría suena mejor.

¡ FELIZ DÍA DEL PADRE ¡

Lima, 15 de junio 2008

domingo, 1 de junio de 2008

ERA UN ELEFANTE SOLITARIO...



El elefante estaba allí pasmado, incómodo, observando cada uno de mis movimientos. Me sorprendía su color verde, sus dientes grises y un hermoso lazo rojo colgado de su cuellote. Se veía precioso confundido entre plantas y árboles de colores. Estaba allí, mirándome como otras veces triste, depresivo a punto de fallecer. Pronto las cargadas nubes empezaron a caer. Eran lágrimas gruesas, interminable llanto de gotas grandes y saladas. Mojado, agitado por correr para protegerme de la bonanza acuática, me fijé en los árboles cuyas hojas lavadas por la lluvia parecían salir radiantes de un refrescante baño de feriado caribeño.
Eran tonos diferentes hacia los azules verdosos y para el otro lado, los amarillo ocres. Qué bella armonía de tonalidades. Qué hermoso compartir con los niños tan espléndida visión. Se repetiría otra vez la danza circense y alegre que me proporcionaba un fastuoso marco de satisfacción personal. Podía irme y dejarlo allí, pobre elefante solitario, aislado y simpático, pero enjaulado. Pensé que no sería justo y me atreví, le hablé. Sorpresa inmediata la mía cuando escuché que hablaba también el mismo idioma que yo. El elefante hablaba y describía con detalle las peripecias de su vida en un circo. Maltratado, agredido, obligado a dar hasta lo último de su energía en cada función, soportó años este sufrimiento por la alegría que su presencia dibujaba en el rostro de los niños. Había renunciado a una agradable compañía, a tener sus propios hijos, a ser exhibido para ser molestado, todo dejado atrás por contentar a los niños. Traté de sentirme por un momento él y estar dentro de sus pensamientos para entender sus sinsabores. Hablamos por primera vez, como si el tiempo detenido en un mundo sin nombre, albergara las fantasías más elocuentes de su lenguaje añorando lo que fue. Me contó cómo en su familia los colmillos que distinguimos en su cabeza, son en realidad incisivos que siguen creciendo a través de los años. Son su defensa, para enfrentar al permanente enemigo que es el hombre-cazador. En la entrada de su boca no tiene otros dientes, pero dentro de ella posee unas muelas fuertes que trituran los alimentos. Sus orejas también son enormes y parecen abanicos. Y su trompa lo es más, gracias a ella puede beber agua, coger sus alimentos del suelo o de los árboles. Me dijo también que cuando pisan no dejan crecer las plantas, pues sus pies son grandes almohadillas encerradas en grueso pliego de piel de los que sobresalen unas uñas anchas y lisas. Durante siglos, su vida ha tenido giros no contados a otros animales.(Entre sollozos... su cuerpo se deslizó pesadamente sobre el suelo y lágrimas aparecieron en sus ojos pequeños, tristes, alterados mientras los recuerdos afloraban.)
- Vivíamos en manadas de veinte a cincuenta elefantes, hasta que fuimos en la India empleados para llevar en las procesiones a los príncipes engalanados con telas y piedras preciosas. Siempre fuimos obedientes y dóciles hasta que nos convirtieron en bestias de carga. Aún recordamos el maltrato que recibimos de muchos malos hombres, y muy caro lo pagaron entonces.-
Me dijo y añadió:
- Fuimos dóciles para los romanos y cartagineses, pero nos usaron para servicios en guerra. Muchos entregamos injustamente nuestra vida, y no se nos reconoció como “héroes”, aún cuando pasamos muchas horas calurosas de días mientras el sol cegaba nuestros ojos y de noches donde la arena del desierto rudamente castigaban nuestro cuerpo y llenaba molestosamente nuestros oídos.-
Para entonces su pesado cuerpo permanecía estático, la mirada extraordinariamente contentada en el vacío, como si recordar fuese un esfuerzo no habitual, pero por alguna razón me lo contaba y continuó:
- Alguna vez disfrutamos en un charco hundiendo nuestras patas y jugando con nuestras crías, buscando la forma de llevarnos bien con los hombres, pero a muchos les llegó el sacrificio con el cansancio y el peso de los años. No faltaron los tigres, nuestro peor enemigo, que atacaron a los más jóvenes de la manada.-
Su queja fue convirtiéndose en somática. Sus movimientos, mientras me hablaba, añadían visuales gesticulaciones de dolor de cabeza, de espalda, dolores abdominales que como un anciano humano presentaba con riesgo de su propia salud.
Fui entendiendo que el encierro, la mala alimentación, el excesivo trabajo y la poca estima lo estaban convirtiendo en un frecuente y temeroso enfermo sumado a la súbita soledad de contarnos sus vivencias y sus recuerdos. Continuó:
- Cuando fuimos pacíficos, el hombre fue cruel, cuando fuimos dóciles los tigres nos atacaron.-
Decía el elefante con voz enmascarada:
- ¿Me pregunto si existe otro animal que haya servido y sirva aún para tantas cosas útiles y se le maltrate durante siglos injustos y cruelmente?-
Dijo mientras y suponiendo que debería animar su relato, yo extasiado, pensativo, buscando en mi mente el recuerdo histórico de cada animal le dije:
- Cada cual tiene las virtudes que la naturaleza le ha obsequiado. La serpiente se mimetiza gracias a su piel en el medio donde vive-
Y levantando la trompa sorprendido me miró fijamente como queriendo extraer más datos, y continué:
- Las aves emprenden viaje cuando les apetece y se trasladan a los lugares más remotos; el caballo puede recorrer llanuras y montañas y mantener la figura de su estirpe; el mono y su clan tienen el privilegio de acercarse intelectualmente al hombre; las ballenas son mamíferos gigantes que poseen su trono en el reino del océano; el perro es considerado fiel amigo del hombre y vive en su casa disfrutando de iguales comodidades y mucho afecto; el gato se pasea sigilosamente por las habitaciones y salta de un sofá a la mesa en permanente juego... (y el relato continuó con más y más animales.)
- ¿ será... (preguntó de nuevo el elefante) que por nuestro volumen, y el no poder permanecer en vuestra casa, se nos debe guardar en jaulas, con barrotes, aislado de nuestra familia?-
Y fui entendiendo poco a poco de sus preguntas y su razonamiento, que había en él una desazón originada por su vida pasada y su vida actual.
- Pobre elefante- dije- qué hacer para mantener su ánimo, refrescar su cuerpo, elogiar sus cualidades, apaciguar sus iras, contentar sus sueños.-
Fue cuando pude recordar la escuela pobre de un pueblo cercano llamado Antioquia en la zona andina de la Cuenca Media del Rìo Lurìn. Esos pueblos bellos donde se funden en sabia belleza un rìo, el valle y las casas blancas llenas de colores que la fantasìa de un artista pintor las ha cubierto. Pueblos andinos, casi olvidados donde llegan los políticos para prometer todo en su campaña con el fin de ser elegidos y de los que luego jamás se acuerdan. Entonces, pude comprender que la felicidad es un bien tan remoto para los hombres racionales y pensantes, y más lejano aún para los animales como el elefante, ( que padece por la ausencia de valores en una sociedad que castiga todo, hasta al propio hombre.)
Era una mañana colorida, un sol radiante abrazaba con sus rayos las sombras perdidas de los niños pobres de esta escuela, como ellos, también pobre. Pensé entonces y entré a la escuela: saludé al profesor y le pedí que me ayudara a realizar una noble misión que me había motivado este triste elefante, que los niños me acompañaran hasta el lugar donde se encontraba...Caminábamos por una senda estrecha durante horas, por un camino serpenteante que parecía llegar al infinito, allí donde los arco iris danzan alrededor de los colores mientras tiñen sus cuerpos bidimensionales de los que más les gusta.
Los niños recogieron flores, sacaron sus instrumentos y continuaron tras de mí por el camino. Con el trinar de las aves, personas adultas se acercaban a preguntar hacia dónde nos dirigíamos y se sumaban al grupo con melodías y màs flores.
A mediodía y después de las doce al fin llegamos. Enorme fue la alegría que envolvía con un velo de entusiasmo al elefante, quería bailar porque su vida era eso junto a los niños, una danza permanente, florida, rítmica.
Sonaban las trompetas, tambores, guitarra y cajones, mientras los pétalos de flores adornaban el gran espacio que ocupaba nuestro amigo. Una ronda fue cerrando su espacio, y tomados de la mano entonaron una hermosa canción:



“Aquí, hermano elefantito
alegres caminantes
venimos de nuestro pueblito
con música y gestos galantes.

Para el frío del invierno
te regalamos un ponchito
bailemos el ritmo eterno
esta tarde solo un ratito.
Aquí, hermano elefantito... ”
Continuó el coro y la comunidad toda aplaudía y cerca de allí, mulas y caballos, yeguas y carneros, llamas y vicuñas, gallinas y polluelos bailaron y bailaron hasta muy entrada la noche... y bailaron y bailaron y rieron hasta que el elefante aprendió a ser feliz.

Terminamos la misión ya entrada la tarde, cuando el frío comenzó a calar nuestros huesos y el abrigo era obligado. La noche llegó al pueblo, barrio chiquito de escasas manzanas, una iglesia, una escuela, un municipio, cincuenta casas y una bonita y colorida plaza. Después vino el sueño y las puertas se cerraron....el silencio paseò por la fría noche, mientras las aves descansaban en los rincones màs inverosímiles y en acurrucos maternales ejemplares.
A la mañana siguiente y todas las mañanas que siguieron, vi un niño jugando con el elefante, dándole comida, riendo con él, mientras sus tiernas manos se deslizaban sobre su piel dura y gruesa.
Pasaron los días, las semanas, los meses y... dos años, y cuando después de este tiempo regresé a visitarlo, lo encontré sumamente feliz, había formado su familia, tenía un hijo, un pequeño elefante, jugaba con él y muchos niños jugaban con los tres.
Ya no eran sólo los niños de esa escuela que un día llevé, eran muchos niños, de todas las edades y de todos los pueblos cercanos que habían tomado al elefante como parte de su familia.
Es que los niños entienden muchas cosas que nosotros los adultos no entendemos y brindan con sus juegos, su ternura, sus voces afectuosas y su inocencia natural la maravillosa sabiduría gracias a la cual los animales y los hombres debemos vivir en la tierra ayudándonos, respetàndonos, soñando que la alegría es una estación permanente, una sonrisa estable, una juventud estacionaria en la armonìa del curso de nuestras vidas...

MI AMIGO NEGRO



“...Su pelo era negro,duro y brilloso aún cuando algunas canas asomaban tímidas. Su hocico largo y puntiagudo. Sus patas grandes, gruesas y pesadas. Vivaz, inteligente, amable. No sabíamos si era un héroe anónimo que venìa de salvar a algún mortal, pero estàbamos seguros que habìa hecho felices a muchos. Lo bauticé como “Negro” y al observar su figura me di cuenta que su padre fue un labrador y la madre una plebeya. Era lo que algunos mal llaman “chusco”, aunque es mejor reconocerlos como “mestizos”, resultado de los cruzamientos entre progenitores que no son de la misma raza o cuando uno de los padres es de estirpe canina y el otro no. Tenìa la cátedra del barrio, la viveza de la experiencia, el caminar del conquistador, la figura de un galàn. Había vivido en las inmediaciones del mercado, entre la basura, el desprecio, las ocasionales comidas y las permanentes batallas perrunas en defensa de su territorio. Estaba sucio. Nadie sabía de dónde había salido. Era popular y por su andar coqueto, la gente del mercado lo engreían con ocasionales comestibles.
-¡Negro! ,¡ Negro!...¡Negro!-
lo llamaban como si lo conocieran de toda la vida y èl caminaba cimbreando su cintura y jugando con su larga, dura y torcida cola como si fuese una mano, un apèndice inteligente. Desde que llegó a casa comía cuatro veces al día, desesperadamente, apetitosamente, golosamente. Dio a conocer los muchos días que el alimento no formaba parte de su vida...ni de su estómago. Hasta que inició una sorprendente manera de cuidar su figura: comer una sola vez en horas de la noche. Mientras, los de casa mostrábamos poco entusiasmo para encariñarnos con él. Su comportamiento indicaba que venía de una familia educada, de costumbres perdidas en el Manual de Carreño. Tenìa el pensamiento y el razonamiento de un ser humano. A diferencia de los perros de pedigrì, “Negro” valoraba cada instante de su vida siendo ùtil, no buscando atenciones burguesas, sino afectos terrenales. Por ejemplo, sorprendió cómo se mantuvo durante días en el pasadizo de la puerta de ingreso dentro de la casa, sin invadir otras habitaciones. En la noche, cuando su dieta le pedía una cena entre las ocho y las nueve, ingresaba al patio donde se servía su alimento y después de comerlo, tomaba agua. Inmediatamente abandonaba el lugar y se preparaba para dormir fuera, en la puerta de casa, como si sintiera que su comida era el pago por cuidar la vivienda. Había que grabar sus ladridos, volumen de tenor de òpera y su hombrìa de bajo durante la madrugada, cuando a su entender policial, algún peligro acechaba. Jamás hacía sus necesidades dentro de casa, tampoco vomitaba o ensuciaba alfombras, muebles o pisos. Ese inusual comportamiento creó una preocupación en la familia. Pensábamos que en algún momento llegarían sus dueños a llevàrselo. Tanta maravilla reunida en un perro, no podría dejarse tan así deprisa...pero...cuando pasaron los días y el verdadero amo no llegò...fue cuando decidimos llevarlo al veterinario. Un periplo de tratamientos de belleza lo movieron de un espacio a otro dentro de la clínica: baño, pelo, vacunas, uñas, oídos, limpieza total....aparatoso spa canino para embellecer a los perros. A partir de ese día “Negro” empezó a formar parte de la familia. Había ganado un espacio importante, pero lo grave es que había también ganado un afecto en lo más profundo de nuestro corazón...”

LA VISIÓN DE SOFIA



Esa mañana Sofía vio en el camino a su escuela una fogata y alrededor de ella un grupo de extraños personajes, cuya vestimenta su padre describió de época de los hippies. Recordó entonces que las carpas junto a la fogata estaban decoradas profusamente con flores y guirnaldas naturales, pero también con dibujos que graficaban la paz, el amor, la armonía y la belleza.....conceptos que ahora la gente desconocía.
Era Sofía una niña de trece años, piel bronceada por el sol caluroso de su natal Piura. Ojos negros, vivarachos y coquetos que trasmitían una poco usual ternura.......cuerpo crecido con las caminatas cotidianas en el malecón del puerto de Paita. En ese camino lleno de casonas señoriales, bajo el cimbreado cuerpo de las palmeras y el golpear de las olas a la playa siempre veraniega. Allí había trascurrido gran parte de sus años al lado del mar, en las embarcaciones coloridas de los pescadores lugareños y el laberíntico situar de sus calles de la otra Paita. La de la gente humilde, alegre y necesitada.
Allí se había interrogado muchas veces acerca de los conceptos que acababa de ver entre los hippies.
Su cabecita trataba de entender y se preguntó :
- ¿qué pasó y qué hizo cambiar esos ideales de la noche a la mañana entre la gente? -
No encontraba una explicación a lo que vivía en el hogar de sus padres, con los amigos de la escuela y con las familias del lugar. Se puso triste y lloró desconsoladamente.
Se hizo silencio, mientras inquieta se enfrentó a una confusa filosofía de palabras lejanas y cercanas a la vez. Su planteamiento era el pago a un tributo duro, a la razón de vivir en una época donde los conceptos, los valores se han trastocado….....
Pasaron los días y retomó el tema. Se preguntó en casa, y camino a la escuela muchas veces y trató de responderse a si misma.
Desorientada, alterada, se enfrentaba a preguntas sin respuesta. Una total confusión
la alejó de la realidad y cuando más confusa se encontraba…..una luz brillante y fuerte apareció en el cielo. Tras los colores del arco iris, un personaje alado y de rostro muy dulce le habló:
-“Soy tu ángel protector,- le dijo y prosiguió-
“…tu ángel de la guarda…....el que cada instante de tu vida permanece a tu lado cuidándote, guiándote, no permitiendo que equivoques tu camino....”- mientras Sofía absorta aún, contemplaba el rostro del ángel que entre las nubes parecía cambiar de color como la luna que esa noche iluminaba el cielo en la playa paiteña.
-Sofía preocupada y sorprendida, preguntó :
– “ ¿por qué acudes a mi sin haberte llamado?” –
a lo que el ángel respondió:
- “...porque soy como tu sombra. Siendo tú una niña buena, estoy a tu lado sin que te des cuenta. Hoy he tomado un cuerpo real para que me veas y escuches como ser humano...como tú y como todos los niños quisieran verme y oírme...”
mientras Sofía iba recuperando el aliento que hace buen rato había perdido por tamaña visión, el ángel volvió a hablarle…..
-“ ¿Tu duda es sobre los valores ?” -
dijo el ángel y enseguida añadió
–“los valores están en la persona heredados por la tradición. Inculcados por la familia dentro de toda sociedad” – le respondió….
Y Sofía preguntó tímidamente y sorprendida: -
- ¿ y qué es la tradición ? -
- A lo que el ángel volvió a responder:
- “...es una especie de memoria colectiva y hereditaria, gracias a la cual podemos trasmitirnos unos a otros de generación a generación: costumbres, ideas, valores, folkclor, mitos, leyendas...” -
- “ Entiendo. ..”- dijo Sofía; mientras un silencio saturó el ambiente :
- ¿ qué tiene que ver los valores con la tradición ?
- y el ángel continuó:
–“ los valores es todo aquello por lo que una persona es digna de estima entre los demás hombres. Los valores se aprenden en el trato cotidiano, en el ejemplo por imitar, en las buenas acciones que nos hacen diferente a los demás, en la necesidad de servir, de encontrar que el respeto a otros es reconocido con el aprecio…” -y añadió
“Son los valores los que dignifican al hombre …lo hacen más racional, pensante e inteligente ante los demás seres vivientes de nuestro universo…” -
- La niña en su asombro y contenta con las respuestas del ángel, siguió preguntando:
- ¿ qué es lo que hace que las personas tengan comportamiento diferente y su moral varíe ? -
- Y el ángel dijo :
- “….el comportamiento es el resultado de la educación recibida en casa y reafirmado en la escuela. Los principios morales son la base del respeto. Los seres humanos debemos cultivarlos porque nos convierten en respetuosos de los demás, pero más importante aún…….nos hace ser respetuosos de nosotros mismos como personas ” -
Ya más calmada y entendiendo la explicación del ángel, Sofía creyó haber sido informada del mayor de los secretos que los hombres hemos olvidado :
El respeto por los demás. Y cómo el cinismo, la soberbia, y la astucia son armas reales para sacar provecho al menor descuido del prójimo.
En ese instante el campo se llenó de flores y las aves distrajeron a Sofía, mientras la visión se esfumaba…entendió entonces que desde niños el aprender a estimarnos, respetar a los demás y estimular el crecimiento en valores, es tan importante como alimentar su cuerpo con manjares.
A la mañana siguiente Sofía miró los arenales de su natal Paita, y su mirada alcanzó territorios lejanos, nunca antes vistos, novedad para ella…percatándose que algo había cambiado en el lugar donde el Ángel y su aparición la informó sobre conocimientos perdidos entre la gente. Se prometió a si misma entonces, buscar su identidad en el buen consejo, en la conversación alturada, en los principios básicos de la persona, estableciendo en la sociedad un sello característico de respeto por los demás a través de los valores. Sofía decidió inculcar en otros niños esos hermosos principios. Enseñándolos a través de su ejemplo, que los consejos sabios del ángel deberían cambiar el actuar de las personas por siempre, para que en el futuro la sociedad aprenda a cuidar y a estimular el mejor comportamiento entre los hombres un mundo diferente para todos.