Buscar este blog

CONTADOR DE VISITAS

contador de visitas

MUSICA

radplayer('color1', '#000000'); radplayer('color2', '#ffffff');
radplayer('color1', '#000000'); radplayer('color2', '#ffffff');

MI TALLER

MI TALLER

MI BLOG...

Mi blog es como un retazo de mi piel que quiere llegar a ti y a los tuyos.
Que sepas lo que íntimamente vivo en lo apartado de la gran ciudad.
Lo que me mueve en mi parte sensible como a todo ser humano.
Conoce mi manera de ver, sentir y pensar.

Visítalo cada cierto tiempo, léelo, disfrútalo, escribe tus opiniones,
sugiere secciones y reenvíalo a todos tus amigos y familiares.


Ayúdame a saber que tiene sentido lo que escribo…todo depende de ti…y de los tuyos.

Muchas gracias.


FACEBOOK EB

FACEBOOK EB
VISITA EL FACEBOOK DEL ARTISTA. CONOCELO, HAZ CLICK EN IMAGEN.

BLOG ANTIOQUIA UN PUEBLO PARA EL TURISMO

BLOG ANTIOQUIA UN PUEBLO PARA EL TURISMO
CONOCE "EL RETABLO MAS GRANDE DEL MUNDO" ( RECORD GUINESS). HAZ CLICK EN LA IMAGEN

BLOG EBARTSHOP

BLOG EBARTSHOP
SI QUIERES ADQUIRIR UNA OBRA DEL ARTISTA CONÓCELAS AQUI, HAZ CLICK EN LA IMAGEN.

BLOG TODO BATIK

BLOG TODO BATIK
Visita e informate de las técnicas del batik. HAZ CLICK EN LA IMAGEN.

sábado, 15 de enero de 2011

LA ARQUITECTURA EN LA HISTORIA DE LIMA


LA ARQUITECTURA EN LA HISTORIA DE LIMA

(EB-23 diciembre 2008)






Costumbre romana, heredada de los latinos (pueblo que intervino como otros en la conquista de su territorio) era, establecer el “civitas” o ciudad, donde viviría el “populus” o pueblo. En la conquista de la península Ibérica (España y Portugal), los romanos como era su costumbre establecieron la pauta de trazar la ciudad como damero, y cercana a río, valle, o mar, con fines sin duda comerciales. El Perú en la conquista de españoles, no fue ajeno a estas costumbres. Excepto que aquí también, se fundó ciudades en zonas de asentamiento humano indígena, y en lugares donde había un centro minero.


La arquitectura empezó a funcionar en el virreinato del Perú, con verdaderas maravillas sobre todo en la construcción de iglesias, conventos, capillas y otros, dado el espíritu religioso de los conquistadores europeos. Muchos terremotos propios de nuestra geografía, derrumbaron a través de nuestra historia borrando huellas invalorables de ese minucioso y exquisito trabajo. Sin embargo, aún queda soberbia arquitectura virreinal en estilos como el renacimiento, el barroco, el churrigueresco, rococó y el neoclásico. Las catedrales de Lima, Arequipa y Cusco, las iglesias de las órdenes: jesuita, dominicos, franciscanos, mercedarios, agustinos y otros aún se mantienen en lo mejor de su apogeo. Tal vez Ayacucho y Lima, sean desde esa época quienes destacan por la mayor cantidad de construcciones religiosas. Debemos recordar que hace cientos de años, en el Perú nuestros antepasados manejaban materiales como la piedra y el adobe para construir grandes complejos arquitectónicos, de acuerdo al clima donde levantaban: Chan Chan, Cusco, Pachacamac, Kuelak, Caral, Chavin Cahuachi, son algunos de los nombrados, de los cientos que se mantienen aún en nuestro territorio.


Lima fue el centro de la corte española. El virrey representó la presencia del rey de España en América. Por ello la llamada “La Ciudad de los Reyes”, ameritaba tener cortesanos, prelados y convertirla en una ciudad de lujo, boato y estirpe nobiliaria. Eso debía mantenerse en sus monumentos. Otros factores como el clima benévolo, una ciudad donde nunca llueve, la ausencia de piedra, hizo de la limeña una arquitectura de salón, que sale a la calle sin ningún temor a través de balcones, portones, rejas y ventanas bajas con herrería saliente, a la vez que decorativa.


Nuestra iglesias católicas en todo el Perú, tienen fachadas con especie de altares sacados del interior y colocados adrede de manera estructural y decorativa. Desde Carlo V se consideró un deber social de asistencia la ayuda recíproca humana en los poblados de nuestro continente conquistado por españoles. Ello implicaba las concentraciones de aborígenes en zonas urbanas para auxiliarles espiritual y temporalmente. La enorme extensión de los valles, sobre los que se fundaban las ciudades, a orillas de los ríos, permitía a los virreyes autorizar a los solicitantes la concesión de solares para levantar sus mansiones. De los solares palaciegos con obligada vajilla de plata, calesas, trajes de terciopelo, joyas y tapices importados, se sumaba un número de casi 30 miembros en la servidumbre.


Con el tiempo, la llegada de provincianos a la capital para trabajar en oficios menores como obreros, apareció “el callejón”, donde se hacinaba la gente humilde en proporciones desconcertantes. Eran, como hasta hoy, casas de vecindad de caña y adobe, de un solo piso, con innumerables habitaciones en uno o en ambos lados del mismo, de uno o dos cuartos, destartalados, sin servicios higiénicos, sin aire y sin luz. El piso era de tierra apisonada, y los cordeles lucían la ropa colgada propia y la que algunas inquilinas lavaban para ganar su sustento. Era el callejón virreinal, el barrio del pueblo. Había una persona encargada de recibir quejas, pedidos de consejos, súplica para conseguir préstamos, o el ruego para dilatar el pago miserable del alquiler del ambiente. Llamada “Misia” Juana o “Misia” Rosa, era la autoridad en el callejón, a su orden se abría o cerraba las puertas, apagaban las luces, se suspendían las jaranas, sumado a que era la recepcionista de todos los chismes traídos de la calle por los inquilinos. Tiene el callejón hasta nuestros días un “botadero” o “caño” donde hay concentración de comentarios: El pago de alquiler de la pocilga de un callejón, era y aún es, la razón de pleitos y enfrentamientos entre los miembros de una familia, y la familia con la misia Rosa…Los callejones se encuentran en los barrios tradicionales de la Gran Lima (Rímac, La Victoria, Breña, Barrios Altos, Magdalena, Surco, etc.)y en muchos casos parece ser calles metidas dentro de su propio espacio. Allí nacen los guitarristas, las jaranas criollas, los pregoneros, los cocineros del buen sabor gourmet, los carpinteros, mecánicos, tapiceros, canillitas, etc.


Posteriormente, la arquitectura limeña conoció la aparición de la “quinta”, especie de continuidad de la calle dentro de un grupo de viviendas interiores.


Los propietarios o inquilinos mantienen una interrelación, los niños se conocen, juegan juntos, comparte y se protegen de los apuros de la calle. La quinta es la calle que no termina, sino que se prolonga con mayor comodidad al interior. La quinta es un invento peruano, o es la perfección del callejón. Allí cada departamento tiene más habitaciones, los acabados arquitectónicos son más sofisticados. Entre los vecinos se encuentran profesionales, jóvenes que van a la universidad, uso de toda la tecnología de comunicación (internet, cable, teléfono) y algunos manejan su propio automóvil. Las quintas tomaron el nombre de sus propietarios, como la conocida como Quinta Heeren en los Barrios Altos que se construyó en el siglo XIX. También existe la Quinta Carbone, la Quinta Baselli, la Quinta del Prado, todas ubicadas en el mismo barrio tradicional de antaño.


Mi taller de pintor, queda en una quinta de tres familias en el distrito de Breña. No tiene un nombre específico, sólo una pequeña imagen en relieve alto de la Virgen María en cerámica vidriada, colocada en uno de los arcos de medio punto que sostienen la arquitectura de las paredes. Data de los primeros años del siglo XX, una arquitectura simple de seis puertas y ventanales grandes, ambos con barrotes tubulares. El pasadizo es medianamente angosto, y el silencio conventual se mantiene a todas horas del día, con más acentuación a partir de las 7 de la noche. Mis vecinos y yo, somos más bien tranquilos, no jaraneros. Hay dos niños, siete jóvenes, ocho adultos. Cada cual hace su vida independiente, aunque no dejamos de saludarnos por cumpleaños y fiestas importantes. Iluminada con farolas y reflectores por dentro, una reja antigua de color oscuro con llave, protege la privacidad de los vecinos y evita la visita de extraños como es usual en nuestra época. Nos une nuestras creencias y el respeto por los demás. Gesto que engrandece a quienes vivimos en armonía permanente….gracias a Dios.






martes, 11 de enero de 2011

EL CALOR DE NUESTRA TIERRA


EL CALOR DE NUESTRA TIERRA

(EB-5 noviembre 2010)




Era 1971, recuerdo esa tarde conversando con un poeta colombiano amigo, en la cafetería de la Canal Zone College de Ciudad de Panamá. Sentados, nos entreteníamos intercambiando opiniones sobre el arte. De pronto, nos provocó un café o una gaseosa y al no acercarse nadie para atendernos, optamos por levantarnos y buscar ese “calor humano” que nos sirva. Grande fue nuestra sorpresa y muy desagradable para mí, cuando nos dimos cuenta que la cafetería estaba saturada de máquinas para despachar desde un café hasta una cerveza, siempre y cuando depositáramos una moneda en la ranura indicada. No había nadie, los seres humanos: mozos, anfitrionas, administradores y otros se habían esfumado de aquel frío y despiadado espacio. Sin duda era el inicio de toda esta etapa de frialdad que envuelve como un pecado radiactivo a los congéneres desde el siglo pasado. Luego entendí que era el “sistema americano” para ahorrar pagos extras a empleados. Dicho de otra forma, la manera que el propietario o empresario, se la lleve toda sin compartir con nadie y eso entiendo yo como el “perfecto capitalismo” o el “egoísmo en esencia”.


En otro plano de mi vida, el trato humano no se ha perdido, encuentras de todo y sin caminar largos trechos, conversas con el administrador o propietario. Algunas veces te dan crédito, te prestan los envases y te brindan productos a consignación. Puedes conversar con tus vecinos y recomendarse lo mejor, lo más barato, lo que está en oferta….estoy hablando de las “bodegas” del barrio. Las que no ha podido borrar del mapa los “súper o mega mercados” tan en moda en estos últimos años en nuestro país. Es que es imposible desconocer el calor de una sonrisa, o el comentario mañanero tan significativo para quienes estamos a la espera de algo que nos libere de la carga pesada de una sociedad tan intransigente, mecanizada y para colmo “globalizada” de la peor manera.




Los súper o mega mercados son lugares llenos de mercadería, que debemos recorrer como quien hace una peregrinación a una tierra non santa. Hay muchas dificultades en cierto modo hasta insuperables. Es cierto que todo lo tienes allí dentro, pero debes recorrer espacios muy grandes, dar vueltas y vueltas y arrastrar el coche para guardar todo lo comprado. Alguna vez, he encontrado establecimientos donde los precios están en dólares americanos, como si fuésemos una provincia de los Estados Unidos. En otros, nombres en idiomas que no son el nuestro. Y finalmente soportar en caja a la hora de pagar a la gente que se acuerda de a poquitos lo que están olvidando llevar y te hacen esperar en fila. O el que lleva moneditas y se pone a contar para completar lo que consume…o el más sinvergüenza que compra cuatro cosas y las paga con tarjeta y a crédito de varios meses.


Las ofertas no son tales, si no fíjense en la fecha de vencimiento cercana. Productos como las carnes, embutidos mermeladas y otros, están castigados a vencerse a los dos días que los acabas de comprar. Imposible comprar comida, porque pesan lo servido con plato y todo y te sale tan caro como ir a sentarse a un restaurante de categoría. El universo de productos que tiene un súper o mega mercado, es el mismo que tiene una bodega de barrio pero sin el recorrido demoníaco.


Y finalmente, eso de promocionar la venta de vajillas, cristalerías, muebles y otros en los súper o mega mercados, es aliarse con lo imposible. O sea, para comprar una olla arrocera deberás juntar 5 millones de stikers, más tu tarjeta acumulativa de compras de la tienda y 3 millones de nuevos soles más. Terriblemente imposible…y vas al mercado de tu barrio y encuentras lo mismo, sin stikers, sin tarjeta acumulativa, y sin más requisito que pagar lo que realmente cuesta. Por ello tampoco los súper y las megas, han podido desaparecer los “mercados del barrio”. El lugar donde conversas con tu carnicero, la casera del pescado y los mariscos, la verdulera, el afilador de cuchillos, la señora de la ensalada, la que vende el pollo, y la frutera. Como tampoco han desaparecido tu “panadería del barrio” para encontrar tu rico pan francés, baguette, chabatta, de maíz, integral, caracol, etc. calientes y hechos por las manos de un experto artesano.


Lo que ha sucedido es que los peruanos estamos unidos a nuestras tradiciones populares, nuestras creencias que la mano de otro peruano(a) puede hacer con la exquisitez de su mistura. Lo delicioso que es saborear lo nuestro no necesariamente por el lugar donde se vende, sino cómo lo venden, sumado a cómo lo disfrutamos, cuánto pagamos `por él. Así este gusto por lo nuestro permanecerá triunfante con el apoyo de nuestra tradición milenaria; en un mundo que sólo en el Perú, mantiene la solidez particular que hace el encanto de la existencia de nuestra tierra.