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miércoles, 28 de febrero de 2018

TORBELLINO DE EMOCIONES








TORBELLINO DE EMOCIONES






Hoy es parte de esos días que fluyen puntualmente y se empeñan en hacerme creer que estoy agotado. Es tan ferviente su insistencia que he terminado por creer que efectivamente es cierto, estoy agotado…Pero no será difícil entender  que los días y las horas de sueño sirven para esclarecer nuestra confusa necesidad de relajamiento divino. Sí, es descanso, un regalo del cielo. Es enseñar a nuestra piel, nuestros huesos y nuestros músculos que como sintiéndonos bajo el agua, aprendemos a flotar para sentirnos seres alados, ángeles que sustentan la alegría de tener mucho por hacer, y haber hecho, el doble de lo que nos espera.



La memoria también está invadida de nuevos paisajes, nuevos rostros, nuevos afectos que duermen en el rincón de nuestra conciencia, para despertar cuando ellos se atreven. Es como invitarnos a escribir el libro ideal de nuestros sueños, y borrar de nuestra mente, aquello que sin nuestro permiso invadió nuestro yo, no deseándolo….



Pero la vida me da satisfacciones multiplicadas, como un torbellino los días marca la partida y la llegada de los amigos, los familiares, los discípulos y los que no me han olvidado. Eso ayuda a vivir, a continuar a luchar por seguir alcanzando metas, a producir pintando y escribiendo, amando y entendiendo que la naturaleza humana es indescifrable muchas veces, y muda otras tantas.



Siento dentro de mi galopar los caballos de la creatividad, como estacionándose en las columnas que harán producir lo que me compete, sembrando y cosechando, mirándome extasiado en el espejo de mis recuerdos del ayer festivo.



Así la soledad se sustenta y sólo viene cuando el descanso apura. Así me vuelvo sensible al color, las formas, y los estilos literarios amurallados en el lugar donde los plasmo como un grafitero juvenil. Siento que mis espaldas se encorvan y el follaje de ilusiones invadiendo mi cuerpo flaco, me acaricia para hacerme más perdurable el hecho de estar aquí y contigo. 



Entonces mi cuerpo deja de ser frágil, alcanzo la perfección de las estrellas iluminando cada cosa que nace de mi, y cada afecto de ti recibido…..

 

domingo, 25 de febrero de 2018

VIDA DE FARMACIA



Fuente: http://www.elblogsalmon.com/sectores/para-poner-el-grito-en-el-cielo



VIDA DE FARMACIA




Estar de pie y con sueño. Hablar de pie y querer dormirse. Sentarse a esperar y quedarse dormido Es la tragedia de un despistado ciudadano, que vive sólo para dormitar. Así pasan la vida muchos, entre dormidos y medio dormidos. Entre conscientes e inconscientes. La vida se les va convirtiendo en sombra y se les ausenta la luz. Amanecen y anochecen como mutilados por el reloj, como encima del planeta que los alberga, y el paisaje que borroso, trata de matizar los colores a capricho del durmiente.


Así no existe la entrega limpia a la vida. Después del lavado mañanero, se ausenta la ternura y la timidez y se revuelca en juegos camino a la muerte. Así lo vivido se convierte en nuestro juguete preferido, y nuestros bolsillos se van llenando de la voluntad que no queremos usar, y de la leyenda que se nos dibuja en el horizonte como un diploma en una pared de la oficina.


Entonces el motor ejecuta los caminos, las actividades y las formas del corazón contento y complacido con el trabajo cotidiano. Así la tarea de cada día se convierte en la rutina del semáforo de nuestra mano izquierda. En la dura realidad del tiempo perdido, de los segundos que nuestros ojos se cierran para olvidar el momento y ausentarnos de una realidad ignota, incomprensible, inubicable. Al despertar nos vemos en un hueco donde nuestra frente transpira y parece llover angustias y vergüenzas en nuestras mejillas. Salir de él, es ajeno a nuestra voluntad. Despedirnos de él, sería el sin rostro de la estrella que aún ilumina la noche del sueño, danzando a escondidas.


A la mañana siguiente una sonrisa se exila en las tinieblas de nuestro cerebro, para repetir la escena teatral de los días anteriores. Entonces nuestra piel se vuelve húmeda, la poesía del despiste escribe con mortificante verbo, la misma obra teatral de todos los días:


Estar de pie y con sueño. Hablar de pie y querer dormirse. Sentarse a esperar y quedarse dormido Es la tragedia de un despistado ciudadano, que vive sólo para dormitar. Así pasan la vida muchos, entre dormidos y medio dormidos. Entre conscientes e inconscientes. La vida se les va convirtiendo en sombra y se les ausenta la luz.

miércoles, 21 de febrero de 2018

EL BUEN SEMBRADOR









EL BUEN SEMBRADOR







Dicen que se cosecha lo que se siembra. Pero eso es verdad cuando se siembra desinteresadamente, sin premeditación y alevosía, con entrega detrás de la niebla. Pero en el sembrar se deslizan una serie de virtudes que acompañan a los sembradores. No calculan, no miden, no odian, tampoco lanzan palabras ofensivas. Miran un espejo anterior que les enseñó a dar todo, sin esperar retribución. En su entrega, se olvidan a sí mismo, huyen de los aplausos, mantienen perfil bajo y escapan de los aleluyas.



Los padres de familia cuando son padres más que “amigos”, saben que cosecharán buenos frutos. A diferencia de los padres permisivos, apoyadores, desligados de obligaciones y formación de futuro. Los padres que dispensan toda malacrianza en sus hijos y culpan a otros de sus errores. También los maestros, cuando su entrega va más allá de los honorarios que recibe, cuando se resignan a ser sembradores de primer plano y obtienen promociones de buen pensar y bien actuar en sus alumnos. Los dirigentes religiosos, cuando predican con el ejemplo, cuando evitan comentar malévolamente sobre otro grupo religioso con el fin de ganar adeptos a la suya. Los políticos cuando enseñan al pueblo a descubrir los pro y contra de una ley o de un proyecto de la misma.



Dios no se enfurece con los sembradores. Dios se alegra cuando la cosecha sobrepasa la entrega, la siembra, la preciosa comprensión de las necesidades del prójimo para aliviarlo. Dios disfruta enormemente cuando generación tras generación son producto del buen ejemplo, de la preciosa entrega, del silencio que conduce a una luz de esperanza.



Bien vale la pena hacer una investigación en qué orilla de la entrega nos ubicamos. ¿Somos sembradores? O ¿somos cosecha? Y si somos estos últimos, hemos aprendido a agradecer, a venerar la imagen de quien nos dio más de lo que esperamos, de quienes olvidándose de sí, se entregaron a la vocación de servicio.



Entonces el campo habrá bien germinado y sembradores tendrán un tiempo para encontrar su respectiva cosecha….




domingo, 18 de febrero de 2018

PERDER Y GANAR



Fuente: www.eltallerdelcuervo.blogspot.com




PERDER Y GANAR





He perdido,

el miedo arrodillado que arañaba mis dedos

el clima frío que untaba mis carnes sin detenerse

los nombres de los que su amistad no sirvió a la nada

el vestido sin costura de la fiesta aquella

el secreto que guarda las palabras sin usarlas

las manos que golpean  obligada aventura

el fugitivo amor que en invierno no he usado

el aliento, el olvido, el insoportable ruido

las correas que me ataban de pies y manos

el infortunio en la mañana de mi cumpleaños

el grito pavoroso que penetra el alma

las verdades ajenas que convierte todo en silencio…




He ganado,

el corazón de la gente que aún me queda

el sitio ideal para seguir habitando la tierra

las puertas que puedo tocar y se abren

el espejo aquel que aún refleja mi figura

el rescate de mi destino casi adolescente

las realidades del amor que dejó de ser mito

el viento que convierte en joven lo viejo

el amor desinteresado y de expresión elocuente

las horas de la risa, los besos  y la algarabía

el estrado de madera para observar las golondrinas

el adiós irremediable para las causas buenas

la ternura que acaricia mis sueños futuros…


miércoles, 14 de febrero de 2018

RETABLO DE ILUSIONES







RETABLO DE ILUSIONES



Hoy conocí Villa El Salvador y el Parque Industrial y viajé por primera vez en el llamado Metro de Lima, o tren eléctrico. Ha sido una experiencia que como un retablo de tres niveles me ha mostrado las cosas buenas que hay en Perú de lo que no estamos enterados.Muchas veces cometemos el error de desconocer cosas, y opinamos de ellas sin conocimiento, sin información in situ, en representación de las miles de personas que hablan de algo teniendo una nebulosa información de las mismas. Eso me ha pasado durante mucho tiempo, hasta que he aprendido a salir de mis dudas, estando en el lugar, conociendo a la gente, visitando sus establecimientos. 

Originalmente conozco el metro en otras ciudades del mundo y tienen el mismo protocolo, los mismos asientos y más o menos las mismas costumbres. Pero el metro nuestro está sucio, mal cuidado, un tanto confuso y necesitado de un gemelo que vaya desde Chosica  hacia el Callao, y con el tiempo alargar su ruta hasta Huacho y por el sur a Ica, porque Lima seguirá siendo cada vez más grande, su población se duplicará y se convertirá en una saturada metrópoli del continente.

Me parece genial viajar en tan pocos minutos desde la estación Grau hasta el distrito del sur. La gente no tiene las buenas costumbres que hacen placentero el viaje, aunque no me quejo, me atendieron en el asiento preferencial con cortesía inesperada. Es un medio que ha facilitado la vida de millones de limeños, quienes se trasladan a sus centros de estudio y trabajo con rapidez inesperada en los micros y buses que pululan por la ciudad haciendo terrible la distancia y cruel el viaje.

Estando ya en Villa El Salvador, visité comercios, tiendas de muebles, ferreterías, tiendas de decoración, que no tiene nada que envidiar a la mejor de la capital. Incluso hay una parte donde artistas plásticos venden sus pinturas, tallas, creaciones originales, y hasta muebles tallados al mejor estilo colonial.

Es un precioso litoral para recorrer incluso con la familia por la seguridad que brinda la visita y por lo cultivado de sus residentes. Al finalizar, me senté con mi asistente Carlos A. Rivera para disfrutar de un par de bebidas heladas y unos bocaditos para aprovechar el descanso y hacer los comentarios que amerita el descubrimiento de un lugar de nuestra Gran Lima que ignoramos.

Regresando me sentí orgulloso de cómo miles de otros tan peruanos como tú y como yo, levantan sus viviendas humildes convirtiéndolas en material noble, creando parques y jardines, para que todos nos sintamos contentos del orden en nuestra capital. Bien harían las autoridades del rubro en prestar ayuda para que Lima siga creciendo con orden, belleza y hablemos el mismo idioma, el del progreso de todos y la felicidad de nuestro Perú.





domingo, 11 de febrero de 2018

RECORDANDO




RECORDANDO



Siempre tuve el tino para llegar a los espacios apropiados. Elegir el “apropiado” fue fácil por la formación que supieron darme mis padres. Ellos se inclinaban a una educación de libertades formales. Es decir, a que podía hacer muchas cosas, siempre y cuando estuvieran informados de mis actividades. 


Era un jovenzuelo de 10 años cuando fui invitado a integrar el selecto grupo de monaguillos de la parroquia. Dirigían la misma los sacerdotes de la Orden Jesuita. Allí me sentí dotado de cualidades que me sorprendían, y que hoy  han evolucionado como un modo natural de mi propia vida. Me agradaba el culto a Dios, con la formalidad del uso del latín, los aromas del incienso, los cantos gregorianos, y la solemnidad de las liturgias santas. Así que a esa edad aprendí que podía exponer mi alma y mi cuerpo para entregarlo a Dios de manera mística. Simultáneamente integré el grupo de los “Cruzados Eucarísticos”, una especie de soldados difusores de la doctrina católica en nuestro círculo de amigos, en nuestra escuela , en el barrio y en nuestra familia. Hermosa época donde el nombre de muchos jesuitas quedaron como esgrafiados en mi conciencia: P. Cánovas, P. Hernández, P. Vicente, P.Mosquero, P. Idígoras, P. Cano, etc. Todos ellos ya en Casa de Dios.


De pronto un día sentí el llamado de Dios y respondiendo a su pregunta y deseo, viajé a la ciudad de Arequipa y me convertí en un seminarista, en el seráfico de lo PP. Franciscanos del distrito de Tiabaya. Allí encontré la jerarquía del respeto, el desarrollo del individualismo, la entrega democrática y mística al mismo Dios que ya conocía. Se me hizo familiar estudiar latín, griego, inglés, quechua y castellano. Soñaba con ser un misionero en un lugar apartado del planeta o en las remotas tierras de mi país amado. No tuve que reprimir nada, sólo me dejé llevar por la oración en una entrega que fue sincera. Dejé de lado el concepto autoritario de la jerarquía falsa y soberbia, y concebí una manera de no herir a los demás con nuestra mirada, nuestra palabra, o nuestras declaradas iras.


Me agradaba la vida del seráfico, la actividad permanente: levantarse, asearse, asistir al culto religioso en la capilla, desayunar, estudiar, almorzar, nuevamente a seguir estudiando, cenar, disfrutar de los salones de juego. Había clase de música, y actividades artísticas como el teatro, la danza y el mimo para los seminaristas. De las actividades deportivas, nunca fui amigo del juego de fútbol como hasta hoy. Me agradó la lectura permanente de diferentes temas. Y cada cierto tiempo la visita obligada a un médico por algún problema de salud adolescente.


En esa etapa recuerdo con especial cariño a P. José Mojica, el célebre tenor mexicano metido a sacerdote. Al P. Leonardo Rodó mi profesor de lenguas y al Hno. Pacífico Lazo, mi torturador profesor de matemática. Soñaba también que un día estaría viviendo en igual condición que los pobres de mi país, para “predicar con el ejemplo”.


Pero fue en esa etapa que regresé a Lima y el arte había encontrado la naturaleza de un artista expresado en los dúos de Semana Santa en la Iglesia de San Francisco de Arequipa con el P. Mojica, o en las actuaciones con selecto público en el seminario.


Ya en Lima, no pude escapar del arte escénico de manera inicial. No podía competir en casa con mi fallecido hermano mayor Carlos Guillermo. Era un genio manejaba la forma y el color, la proporción y la escala, el tema y la sobriedad y era mucho para mí un simple “actor” en novicio.


Así de objetiva se desarrolló mi vida concreta. Así pisé y caminé por los senderos inevitables. Me ganó el arte y me perdió para bien la política, el sacerdocio y el teatro. Hoy mis emociones y sentimientos están entregados al arte y a la docencia de él. Es el tiempo adecuado para concluir una etapa, o asimilando, iniciar otra mejor. El asunto es que ahora soy como propiedad de todos aquellos que pasaron por mis aulas, ahora psicológicamente y emocionalmente soy de muchos y soy también mío. Empiezo a creer que nací para organizar los elementos humanos que pudieran hacer de todos una mejor vida. Una buena manera de demostrarme que tuvo sentido vivir, encontrando los elementos que nos hacen felices a ustedes y a mí. 


Entonces ya en la tarde de mi vida, sacuden mi conciencia los encuentros, los abrazos, los recuerdos, la naturaleza exacta de las cosas y de las gentes, de los gestos y las palabras. Los escritos y expresiones en las redes sociales, en el hilo telefónico, en los saludos por mi cumpleaños o en el aplauso cuando algo que hago es para destacar, Nada en mi es abstracción, todo lo vivido y lo que aún me queda por vivir, es tan real como mis manos, tan claro como mi voz, tan corporal como mi imagen, tan amoroso como mis recuerdos…¡Aleluya!